Sin permiso

Los pensamientos de Colombo

Mi teoría sobre el alcoholismo

Tendría unos 20 años cuando un amigo me dijo que después de comer se sentaba a ver la televisión tomándose una copa, un pacharán o algo similar. Debo reconocer que me impresionó bastante y me causó sorpresa ante tal actitud, y es que no estaba acostumbrado a ver esas acciones salvo en las películas americanas, cuando alguien llegaba a su casa después de trabajar y se tomaba una copa.

            Esa acción me hizo reflexionar. ¿Una copa después de comer o de cenar? ¿Para que? Quiero decir …¿Cuál es la finalidad?. Por que yo creo que en esta vida, todo lo que hacemos es con un fin. Para mi, en esa época las borracheras eran semanales, todos los fines de semana caía una, pero el fin no era emborracharse, era buscar los efectos del alcohol en tu cuerpo, esa desinhibición que te hacía el tío mas simpático del mundo y te permitía entablar conversaciones amistosas con la chicas.

            Por lo tanto, ¿cual sería la finalidad de mi amigo cuando se tomaba esa copa en su casa tranquilamente?. No se podía ligar a nadie, no iba a bailar, no terminaba de entenderlo. Mi conclusión, la cual mantengo años después es solo una. Mi amigo era alcohólico, no podía ser otra cosa, le gustaba el alcohol, disfrutaba con él, era un borracho, pobrecillo.

            Por lo tanto, bajo mi punto de vista, si te emborrachas todos los fines de semana para poder buscar una presa femenina, eres un tío extrovertido, una persona normal, en cambio, si lo que haces es tomarte solo una copa la has cagado tío, eso lo haces por que te gusta, no para buscar esa desinhibición, te gusta el alcohol y no lo puedes evitar maldito borracho, necesitas que esa sustancia corra por tus venas por el mero placer de sentir su sabor. Pero si ¡un cubata sabe a rayos!, no entiendo que a nadie le pueda gustar beberse un “wisky on the rocks”, sabe fatal. Pasa lo mismo con la cerveza, ¿A quien se le ocurre tomar una cerveza sola?, ¿acaso sabe bien?, la cerveza debería ser obligatorio tomarla con una tapa delante, transijo que sean unas pipas, pero ¿sola?, ¿en que cabeza cabe?. Yo de hecho, para que nadie me pueda llamar borracho, cuando se me acaba la tapa, o pido algo de pan para mojar en el caldito y poder terminar la cerveza o directamente la dejo a medias.

            En conclusión, el que se te encuadre dentro de los drogodependientes al alcohol dependerá simplemente de tus fines y de las copas que te bebas. Si son pocas las que tomas, empieza a preocuparte amigo.

 

 

 

 

 

Lunes, 24 noviembre, 2008 Publicado por | Noticias | 12 comentarios

Me equivoqué de profesión

Alguno de vosotros, cuando erais pequeños, estando en los baños del colegio, ¿habéis mojado papel higiénico y lo habéis lanzado contra el techo? Yo debo reconocer que en un par de veces si que lo hice. Ahora me arrepiento de no haber seguido con tal afición, podría ser millonario.

            Justamente eso es lo que le ha pasado a este mallorquín llamado Miquel Barceló. Tal fue su afición a empapelar los aseos de los colegios e institutos por los que pasaba, que ha hecho de estas gamberradas una profesión, muy rentable, por cierto. Y es que no hay nada como ser el mejor en algo, da igual en lo que sea, si eres el mejor ganarás mucha pasta y te harás famoso. Si eres la persona mas chabacana y rabalera de España, a la par que vulgar, tendrás tu asiento en las mañanas de Tele 5 junto a AR, véase  Belén Esteban. Meterte clavos por la nariz lo veo una gilipollez como la copa de un pino, pues bien, si logras ser un as metiéndote clavos por tus orificios,  tendrás un sitio en el mundo del espectáculo.

            Volviendo al tema de la cúpula, que por cierto, alguien ha tenido la poca vergüenza de compararla con la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, ha costado 20 millones de Euros, parte de los cuales han sido sufragado por el Estado español, o sea de tu bolsillo y el mio.

20 millones de euros para vomitar 35.000 kilos de pintura sobre un techo y esperar a que se seque, a ver si hay suerte y por lo menos una estalactita de esas le cae en un pie al que se le ocurrió desperdiciar todo ese dinero en vez de ocuparlo en solucionar verdaderos problemas.

            La tecnología es punta como podéis ver en las imágenes, intento comparar mentalmente a  Miquel Barceló realizando su obra con la que creó Miguel Ángel siglos atrás en el Vaticano. Este último, con sumo cuidado escogiendo los colores de su vieja paleta, intentado sincronizar las tonalidades para que se unan esos famosos dedos en la creación de Adán, por otra parte, el mallorquín, con esa lanzadera, cual bombero escupiendo kilos y kilos de pintura sobre la famosa cúpula, manda huevos.

            En fin, que yo cuando pienso en esto, mas que pensar en el arte, pienso en helarte, o sea, morirte de frio.

 

 

 

 

 

 

Viernes, 21 noviembre, 2008 Publicado por | Noticias | 15 comentarios

   

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.